Brainade, la granada que te explota el cerebro
- Ninot Estudio
- 1 feb
- 2 Min. de lectura

En 2014, Emilio García fusionó dos cosas que normalmente no tienen nada que ver: un cerebro humano y una granada de mano. El resultado es una escultura interesante, estética, incluso un poco graciosa al principio, hasta que entiendes lo que representa.
García la creó mientras el conflicto en Siria llenaba las pantallas de todo el mundo. La idea era que los pensamientos y la información, tienen el mismo potencial destructivo que cualquier arma física. Un cerebro puede crear. Pero también puede destruir. Y en un mundo donde las guerras se alimentan tanto de balas como de narrativas, esa tensión nunca ha sido más real.
Hoy, con lo que sigue pasando en Palestina, Brainade es más relevante que nunca. No porque haya cambiado la obra. Sino porque el mundo ha cambiado mucho menos de lo que deberíamos esperar en más de diez años. Las mismas dinámicas, la misma maquinaria, los mismos debates sobre quién tiene razón mientras la gente muere. El cerebro sigue siendo la misma granada. Solo cambia dónde cae.
Desde que salió, Brainade se ha convertido en una de las piezas más reconocibles de García. Ha viajado a ferias y galerías por todo el mundo. Han surgido versiones inspiradas en marcas como Chanel, o en personajes como R2-D2 y C-3PO. La versión de Chanel fue especialmente polémica, porque de repente la obra dejaba de ser solo un comentario político y se convertía en un debate sobre cómo las marcas invaden hasta el espacio del arte.
A lo largo de los años el diseño ha ido evolucionando, nuevos colores, nuevos materiales, nuevas versiones. Pero el concepto sigue siendo igual de relevante. Eso es lo que hace a Brainade una obra importante. No porque haya conseguido cambiar el mundo. Sino porque, por desgracia, el mundo no ha cambiado lo suficiente como para que esta escultura ya no tenga sentido.












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