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Cerámica artesanal con alma de meme


Hay algo profundamente reconfortante en que existan dos personas capaces de mirar un logo de Chanel y pensar: "esto quedaría perfecto en un cenicero". Layla Sierra y David Galindo son esas personas, y Rapiditas Studio es el resultado inevitable.


Ellos vienen de mundos que no tienen nada que ver con la cerámica tradicional. Layla es diseñadora gráfica, David organizaba conciertos. En 2020, en plena pandemia, decidieron aprender a hacer cerámica porque sí. Porque les apetecía. Y lo que empezó como un experimento para no volverse locos en el confinamiento se convirtió en un proyecto que ahora exporta a medio mundo.


Su método es simple pero efectivo: cogen objetos cotidianos (jarrones, tazas, ceniceros, platos) y los intervienen con logos, marcas y referencias pop. El resultado son piezas de cerámica hechas a mano, con calidad técnica impecable, pero con el alma de un shitpost. Un jarrón Ming con Doraemon. Un botijo de Nike. Un plato de porcelana con los Power Rangers posando frente al logo de Louis Vuitton. Betty Boop convertida en cerámica griega.



Y aquí está lo interesante: no es ironía barata. No es kitsch por ser kitsch. Hay un trabajo real detrás. Usan moldes de escayola, pintan a mano cada pieza, cocinan la cerámica con todo el rigor de un artesano serio. Solo que en lugar de hacer algo solemne y respetable, hacen algo que te arranca una sonrisa. Y funciona. Vaya si funciona.


Lo que me fascina de Rapiditas es que han encontrado el punto exacto donde convergen el buen gusto y el mal gusto. Ese lugar imposible donde algo puede ser ridículo y hermoso al mismo tiempo. Sus piezas te hacen reír, pero también las quieres tener en tu casa. Y no escondidas en un armario, sino bien visibles, en el salón, para que todo el mundo las vea.


Rapiditas entiende algo fundamental: vivimos en una época donde la alta cultura y la baja cultura han colisionado de tal forma que ya no tiene sentido distinguirlas. Los memes son parte de nuestro imaginario colectivo tanto como lo fue en su día la pintura renacentista. Y si Andy Warhol podía pintar latas de sopa Campbell's y exponerlas en un museo, ¿por qué Layla y David no pueden hacer cerámica intervenida con personajes de anime y venderla en Corea del Sur?



De hecho, sus piezas viajan constantemente a Japón, Estados Unidos, Reino Unido. Hay gente al otro lado del mundo pagando por tener esto en sus casas. Y no es casualidad. Hay algo universalmente comprensible en lo que hacen. No necesitas contexto cultural, no necesitas entender referencias locales. La combinación de alta artesanía y cultura pop funciona en cualquier idioma.


Rapiditas Studio es la prueba de que puedes hacer algo técnicamente impecable, estéticamente interesante y conceptualmente inteligente sin perder el sentido del humor. De hecho, el humor es precisamente lo que lo sostiene todo. Sin él, serían solo piezas bonitas. Con él, son pequeñas dosis de alegría que te recuerdan que el mundo del arte puede ser, también, divertido.


Dónde encontrarlos: @rapiditasstudio

 
 
 

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